Estratos

Santiago

Max Baeza (Cosmosapiens) y Caro Pacheco (Calcáreo)

Unidos por la necesidad de crear experiencias materiales que fortalezcan el vínculo afectivo con nuestro entorno, es que nace la colaboración entre Calcáreo y Cosmosapiens. Dos proyectos que, desde sus áreas, esperan levantar el diálogo, valorizar y acercar el conocimiento especializado a nuestro cotidiano. Por un lado, Calcáreo (Caro Pacheco), se posiciona como una iniciativa de investigación y desarrollo de biocéramicos que sean accesibles a los oficios creativos. Por otro lado, Cosmosapiens (Max Baeza), propone generar experiencias de interacción y entendimiento del cosmos, mediante el diseño de productos significativos.

Bajo el principio de hallar un punto en común que abarcara el conocimiento emergente de lo natural y que nos permitiera sintonizar con nuestro ecosistema, es que se origina la colección “Estratos”: una serie de elementos totémicos que nos permiten dar forma a un discurso extendido a través del diseño de objetos que revalorizan los procesos biogeoquímicos de los cuales somos parte.

¿Cómo exploran nuevas formas de colaboración en diseño?

Se podría decir que las ganas de concretar una colaboración entre ambos diseñadores lleva un buen tiempo tratando de formalizarse.

Para contextualizar un poco, ambos se conocieron en el 2019 cuando trabajaban en, lo que era en ese entonces, el Fab Lab Santiago en If Blanco Recoleta. Por un lado, Max formaba parte de un estudio de diseño industrial y por el otro, la Caro estaba participando como investigadora en un Fondart de investigación en Biomateriales. En paralelo ambos estudiaban y trabajaban en sus respectivos proyectos de título en diferentes escuelas de diseño.

A Max le apasionaba la cosmogonía, que es la relación entre los astros y la cultura humana, por lo que creó el proyecto @cosmosapiens.cl que busca generar experiencias interactivas con el cosmos a través del diseño de productos. Su primer producto trató de un proceso de investigación-acción para diseñar un telescopio que fuera accesible en espacios de actividad recreativa al aire libre.

Como una forma de seguir desarrollando más objetos que pusieran en valor nuestra relación con el cosmos, en febrero del 2020, Max contactó a la Caro con una idea en mente: desarrollar una serie de objetos totémicos que potenciarán el vínculo y reconocimiento de nuestro territorio andino.  Con un modelo 3D de lo que se imaginaba, le propuso que la materialidad del objeto fuera el biomaterial con el que la Caro ya llevaba un tiempo experimentando: Calcáreo, un biocompuesto hecho a partir de conchas de choritos aglomeradas con una solución de polisacáridos que se extraen de algas pardas locales. Un material muy similar al hormigón o el yeso, pero que al ser sumergido en agua, se comienza a deshacer y separar en partes ricas en nutrientes y minerales que sirven como alimento para otros organismos vivos.

En un principio concebir esta colaboración parecía más simple de lo que sería. Max tenía un objeto diseñado y le faltaba aplicarle un material, pero, la potencia creativa y las ganas de complicarse la vida, por la pasión con la que ambos trabajan, generó que la idea inicial se fuera difuminando y que se fueran dando cuenta de que era más complejo de lo que creían.

Un año de prototipado y experimentación remota interrumpidos por las cuarentenas de la pandemia, hizo que el proceso fuera mucho más lento. Sin embargo, esto generó un muy buen ritmo de trabajo en que ambos tenían muy claro su rol en la colaboración y hasta donde se podía intervenir prácticamente. Esto permitió reconocer el valor de cada uno y marcar las pautas en cuanto al conocimiento y experiencia técnica. Por un lado, Max tiene un gran manejo en tecnologías de diseño y fabricación digital, modelado e impresión 3D , vaciado y diseño de moldes. Por otro lado, la Caro conoce muy bien las las variables y tolerancias con las que los biomateriales deben ser trabajados, los tipos de moldes, las condiciones de secado y sus características físicas.

Esta experiencia les hizo darse cuenta de que las colaboraciones tienen un factor técnico muy relevante, pero que también se debe considerar un aspecto sensible más importante. Empezaron como colegas, pero terminaron siendo casi hermanos. Colaborar también significó abrir espacios de conversación íntimos y espirituales, compartir visiones, dolores y alegrías. Sintonizar bajo un mismo objetivo, que no tuvo que ver con sacar al mercado un producto interesante, si no plasmar el amor por la técnica y el oficio y transmitirlo en un objeto cotidiano, contemplativo y soporte de las diferentes narrativas que ambos consideran relevantes.  Estratos, un nombre que tiene más de un sentido, habla de principios geológicos, habla de capas de información, habla de identidad y de diferencias entre seres vivos de una misma y diferentes especies.  El objeto no busca responder a una función específica, sino poner en valor sus componentes materiales y morfológicos. La materia que se transforma y tiene denominación de orígen y la forma que evoca una percepción del territorio e informa sobre un proceso de manufactura.

En este caso, la colaboración se entiende como un punto de encuentro entre espacio y tiempo. Por un lado pone en valor el ciclo del carbono que se encuentra fosilizado en los objetos biocerámicos de cáscaras de huevos y conchas. Por el otro, incorpora el uso de tecnologías de fabricación digital que permiten tener acceso a un micro sistema de creación en casa.

Para esta primera iteración, se trabajó con el modelo tridimensional del Aconcagua,  la cumbre más alta de la cordillera del hemisferio sur y occidente. Este modelo se obtuvo a partir de la fotogrametría en donde imágenes satelitales, en su conjunto, generan una topografía digital. A su vez, la montaña se posa sobre una plataforma, creada por un algoritmo de “diseño generativo” que configura el modelo digital de una superficie de agua. Ambos objetos representan la relevancia de los nuevos tratos y acuerdos entre la materia, el espacio/tiempo y nuestro rol como especie.

De este encuentro creativo entre Max y Caro surgieron preguntas como, cuál es la relación que deben tener los artefactos con la naturaleza?, es realmente una pugna por el espacio/tiempo, o una debe alzarse sobre la otra? Como disciplina multifacética, el diseño es capaz de contener una gran cantidad de herramientas para ayudar a replantear el tipo de percepciones que tenemos en relación con las demás especies. La transformación productiva debe ir acompañada de una transformación cultural en el imaginario colectivo de relaciones emocionales hacia la materia inerte que tiene su origen, como todo, en los ciclos de la vida.

Escríbe a

si quieres apoyar el trabajo de

Estratos